Gemelo digital de un astillero: cinco preguntas previas
Las cinco preguntas que hacemos en la primera reunión, antes de hablar de alcance o de precio: qué decisión queréis tomar, qué 3D hay, de dónde salen los datos, quién lo va a mirar y por dónde empezamos.

«Gemelo digital» puede significar cosas muy distintas según quién lo diga. Lo hemos oído para un modelo 3D con cuatro sensores y para una copia completa de la planta con todos sus datos en tiempo real. Por eso, antes de hablar de alcance o de precio, en la primera reunión hacemos siempre las mismas cinco preguntas.
1. ¿Qué decisión queréis tomar con él?
Es la pregunta que más cuesta contestar y la más importante. Un gemelo digital sirve para tomar decisiones viendo los datos sobre el modelo: cuándo parar una máquina, en qué grada entra el próximo casco, qué enseñarle a un armador que visita la planta, por qué un equipo consume más que el mes pasado. Si no hay una decisión concreta detrás, el resultado es un modelo bonito que nadie abre al cabo de un mes. Nosotros lo preguntamos así: ¿qué queréis dejar de adivinar?
2. ¿Qué modelo 3D hay?
Casi siempre hay algo. El CAD del astillero o del buque suele servir: lo convertimos y lo optimizamos para que funcione en un navegador sin perder los detalles que hacen falta. Lo que no existe en 3D se modela a partir de planos. Y no hace falta modelarlo todo, solo lo que la decisión del punto 1 necesita ver. Es una de las cosas que más reduce el presupuesto.
3. ¿De dónde salen los datos?
De sensores, de los sistemas de a bordo, del software de mantenimiento, del ERP o de una hoja de cálculo que alguien rellena cada semana. Antes de instalar sensores nuevos, el gemelo lee los datos que ya existen. Después se decide qué falta. Qué mide cada tipo de sensor, de motores a emisiones, lo explicamos en el artículo sobre sensores en la industria naval. Para el gemelo, las preguntas son otras: quién tiene cada dato, cada cuánto se actualiza y en qué formato está. Esta parte suele llevar más tiempo que el 3D.
4. ¿Quién lo va a usar, y desde dónde?
Un ingeniero en la oficina puede leer una tabla. Un jefe de producción en la grada, un comercial delante de un cliente o un armador en su despacho no tienen por qué hacerlo. El gemelo muestra los datos sobre el propio modelo: el valor junto al equipo que lo mide, la alerta sobre la zona del casco afectada, una simulación como vídeo en vez de como gráfica. Se abre en el navegador, sin instalar nada, en una tableta en la planta o en una pantalla grande.
Una aclaración que evita malentendidos: un gemelo digital muestra lo que se ha medido o calculado, pero no hace cálculos nuevos. Si hay que volver a simular algo, eso lo hace otro programa, y el gemelo muestra el resultado.
5. ¿Por dónde empezamos?
Por algo pequeño. Un buque o una nave, una fuente de datos y una decisión. Con eso se puede tener una primera versión en semanas, y el resto se decide viéndola funcionar. Lo normal es que esa primera versión cambie la lista de lo que se quería hacer después, y está bien que sea así.
Si tenéis respuesta a las cinco preguntas, aunque sea parcial, con eso podemos preparar una propuesta concreta. Lo que hacemos está en la página de gemelos digitales y digitalización y, para el sector, en la de naval y marítimo.